Ante la incertidumbre generada por las amenazas arancelarias de Estados Unidos, el Gobierno mexicano ha decidido relanzar el icónico sello Hecho en México para fortalecer la identidad de los productos nacionales. La Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, anunció que cualquier artículo fabricado, manufacturado o ensamblado en el país, y que cumpla con altos estándares de calidad, podrá obtener esta certificación con una vigencia de cinco años.
El distintivo busca impulsar el Plan México, iniciativa promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum para posicionar al país entre las diez economías más importantes del mundo. Este proyecto contempla la producción del 50% de los bienes de consumo dentro del territorio nacional, la creación de 100 parques industriales y el fortalecimiento de México como uno de los cinco principales destinos turísticos a nivel global.
El sello tiene un fuerte arraigo cultural en México, convirtiéndose en un símbolo de orgullo nacional. Su diseño, que incluye una cabeza de águila mirando hacia la izquierda sobre un fondo blanco, ha evolucionado con el tiempo, adaptándose a los colores y estilos de cada administración. En esta nueva versión, el emblema adopta un tono vino, en línea con la identidad gráfica del actual gobierno.
Creado en 1978 por el diseñador Omar Arroyo Arriaga, el logo ha trascendido generaciones y se mantiene como una referencia de calidad y excelencia en el mercado global.
